sábado, 16 de octubre de 2010

JAMAICA

Otra vez nos toca cruzar el Océano Atlántico. Tras más de nueve horas de viaje, nos recibe el sofocante clima caribeño que aún no habíamos olvidado de nuestro viaje a la República Dominicana. Cualquier comparación dicen que es odiosa, pero dado que son los únicos paises del Caribe que conocemos, nos fue imposible no ponerlos en la balanza. Tanto mi esposa como yo, coincidimos en nuestras apreciaciones: Jamaica es más bonita que la República. El paisaje montañoso con selva incluida de la primera es el elemento diferenciador que hace que la balanza se incline a su favor. Las playas son practicamente iguales, arena blanca y aguas cristalinas y calmadas, pero esa verde orografía cruzada por una estrecha carretera y salpicadas de aldeas llenas de colorido hacen de Jamaica un pais extremadamente atractivo a la vista. Pero tiene el país con capital en Santo Domingo un componente que hace que, de tener que elegir entre ambos paises, nos decantáramos por este último: su gente. La filosofía de la vida que tienen los dominicanos, su amabilidad y simpatía innatas, y su carácter afable como ninguno no la encontramos en ninguno de los paisanos de Bob Marley, por mucho mar Caribe que comparten. Y este detalle pesa tanto para nosotros como la belleza de la tierra.

sábado, 9 de octubre de 2010

MILÁN

Otro saltito al otro lado del Mediterráneo. Ahora nos hemos ido a la ciudad de Milán. Aparte de la catedral de Il Duomo, poca cosa más que ver. Tampoco el tiempo nos acompañó, aunque por algunas preciosas nubes salieron algunas fotos más bonitas de lo que en un primer momento parecían por el visor de la cámara. En coche alquilado, un precioso paseo alrededor de los lagos, por la falda de los Alpes, nos llevó casi sin darnos cuenta, dada la belleza de la travesía, a Suiza, en la que apenas nos adentramos unas pocas decenas de kilómetros. Un paisaje de película, con frondoso follaje a un lado de la carretera y la vista de unos lagos sin fin al otro. Un cielo encapotado ponía una bruma en el horizonte que nos hacía pensar que estábamos mirando el mar más que un lago. En definitiva, un entorno de cine, de esos que te hace pensar en voz alta que no te importaría para nada vivir allí. Aquí os dejo algunas de las fotos que me traje, para que disfruten de ellas, del paisaje y del entorno urbano.